El Cómplice

El Cómplice

El Cómplice, poema de Jorge Luis Borges

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“Amo a los hombres y les canto”

Gioconda Belli

“Amo a los hombres y les canto…”

* Es uno de los poemas más hermosos que he podido leer.

 

Amo a los hombres
y les canto.

Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados
hombres de negocios
que han convertido su hombría en una sanguinaria
máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos, los
sentimientos más nobles
por cálculos y métodos de explotación.

Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.

A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma…

Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.

Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes…

Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!

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Fuente: http://amediavoz.com/belli.htm

“Afterglow”

Afterglow

Siempre es conmovedor el ocaso
por indigente o charro que sea,
pero más conmovedor todavía
es aquel brillo desesperado y final
que herrumbra la llanura
cuando el sol último se ha hundido.
Nos duele sostener esa luz tirante y distinta,
esa alucinación que impone al espacio
el unánime miedo de la sombra
y que cesa de golpe
cuando notamos su falsía,
como cesan los sueños
cuando sabemos que soñamos.

Jorge Luis Borges. 

André Breton – La muerte rosa [Poesía]

André Breton

 La muerte rosa

Poesía

Surrealismo.

 

 

Los pulpos alados guiarán por última vez la barca cuyas

velas están hechas de ese solo día hora a hora

Es la velada única tras la cual sentirás subir por tus cabellos

el sol blanco y negro

De los calabozos rezumará un licor más fuerte que la muerte

Cuando se la contempla desde lo alto de un precipicio

Los cometas se posarán suavemente en los bosques antes

de fulminarlos

Y todo pasará dentro del amor indivisible

Si el motivo de los ríos nunca desaparece

Antes de que sea completamente de noche observarás

La gran pausa de la plata

Sobre un pescador en flor aparecerán las manos

Que escribieron estos versos y que serán husos de plata también

Y también golondrinas de plata sobre el oficio de la lluvia

Verás el horizonte abrirse y de pronto habrá acabado el

beso del espacio

Pero el miedo ya no existirá más y los cristales del cielo y del mar

Volarán por el viento con más fuerza que nosotros

Qué haré yo con el temblor de tu voz

Sonríe danzarina alrededor del único lustro que no caerá

Trampa del tiempo

Subiré los corazones de los hombres

Para una suprema lapidación

Mi hambre dará vueltas como un diamante demasiado tallado

Trenzará los cabellos de su hijo el fuego

Silencio y vida

Pero los nombres de los amantes se olvidarán

Como la adónica gota de sangre

En la luz enloquecida

Mañana engañarás a tu propia juventud

A tu gran juventud luciérnaga

Los ecos solos harán moldes de todos los lugares que existieron

Y en la infinita vegetación transparente

Te pasearás con la celeridad

Que se pide a los animales de los bosques

Acaso te desgranes entre mis despojos

Sin verlos lo mismo que uno se arroja sobre un arma fluctuante

Pero yo perteneceré al vacío semejante a los Peldaños

De una escalera cuyo movimiento se llama muy penoso

Para ti los perfumes desde entonces los perfumes prohibidos

Lo angélico

Bajo el musgo esponjoso y bajo tus pasos que no existen

Mis sueños serán vanos y formales como el rumor de los

párpados del agua en la sombra

Me introduciré en los tuyos para sondear la profundidad

de tus lágrimas

Mis llamadas te dejarán dulcemente vacilante

Y en el tren hecho de tortugas de hielo

No tendrás que tirar de la señal de alarma

Llegarás sola a esta playa perdida

Donde una estrella descenderá sobre tus equipajes de arena

 

Versión de Manuel Álvarez Ortega

http://amediavoz.com/breton.htm#LA MUERTE ROSA