La hija Luna

La hija Luna

 

Luna, blanca como clavel y hermosa como el mar
Y así, su madre, cada día más la va a amar.
Luna, poder verla es regalo y fortuna
Te alegra la vida, de forma oportuna

Un momento

Un momento.

Muchos pensarán que estoy equivocado,
pero en este momento creo en algo.
Creo fervorosamente que prefiero mirarte
cinco segundos el cuerpo y diez segundos a los ojos,
dejarte ir por siempre
y que el recuerdo de ese momento dure para siempre;
a pasarme la vida escribiendo
cien cuentos pensando en ti
y mil poemas recordando
el amor que nunca tuviste por mi.

Agua salada

Agua salada

 

Pesan y valen más las lágrimas derramadas de una mujer que toda el agua del mar, aquellas gotas saladas que recorren un rostro femenino lentamente, y luego cuando están al borde de éste,  caen profusamente, una a otra, para terminar impactando el suelo y siendo evaporadas por el tiempo, pero nunca olvidadas por el corazón.

Lluvia

Lluvia

El día se hace oscuro y la vida es amarga cuando sé que la lluvia más fuerte, impactante, torrencial, triste y trágica la vivo y siento cuando veo llorando a una mujer.